Por Daniel López, Church Realty

El ciclo de vida de una entidad eclesiástica se ha estudiado en detalle a lo largo de los años, y como resultado han surgido varios modelos útiles para explicarlo. La mayoría de los expertos ven una clara analogía entre el ciclo de vida de los seres humanos (entidades físicas) y de los cuerpos religiosos (entidades espirituales) y han adoptado terminología descriptiva para captar los paralelismos. Entre ellos, el modelo de Ciclo de Vida de The Unstuck Group ha sido útil en nuestra propia consultoría a las iglesias, ya que hemos usado el modelo con nuestros clientes a considerar estos asuntos en relación a sus activos físicos. El conocido gráfico de Ciclo de Vida se muestra arriba.

Etapas de la vida de la iglesia

De acuerdo con el modelo, la iglesia local promedio en Estados Unidos comienza con un Despegue Ministerial de alta adrenalina y mantiene su Crecimiento Impulsivo y después Estratégico de alta intensidad durante algún tiempo, después de lo cual se establece en la fase de Salud Sostenible que puede durar muchos años. Sin embargo, en algún momento de su vida ministerial, probablemente pasará a una Etapa de Mantenimiento, seguido por una Etapa de Preservación, lo que puede conducir a una situación de Soporte Vital que puede llegar a ser difícil de revertir.

¿Son estas fases simplemente irreversibles? Es decir, ¿son estas etapas del ciclo de vida completamente deterministas, independientemente de la calidad de su liderazgo a lo largo del tiempo o de la determinación y visión de las juntas directivas? Los consultores de crecimiento de la iglesia tendrán diferentes puntos de vista sobre la compleja dinámica que está involucrada en esta pregunta.

La respuesta a largo plazo / corto plazo

Mirando la cuestión desde una perspectiva longitudinal a largo plazo, probablemente estaríamos de acuerdo en que la mayoría de las iglesias que comenzaron hace 200 años ya no están con nosotros hoy, por lo que no sería radical sugerir que las iglesias de hoy tampoco existirán dentro de 200 años. Estas organizaciones han pasado por su ciclo de vida (o ciclos, ya que tienden a repetirse en las generaciones posteriores de la iglesia) y en algún momento han dejado de funcionar estructuralmente, no muy diferente que nuestro propio proceso de envejecimiento y muerte. Por lo tanto, parecería que el simple estudio de nuestra experiencia común a través de un lente histórico respondería afirmativamente a la pregunta que tenemos ante nosotros: sí, los cuerpos eclesiásticos individuales están destinados a dejar de existir eventualmente.

Sin embargo, esa puede ser la pregunta equivocada para empezar. No se puede negar que el impacto de la mayoría de éstas organizaciones ahora difuntas aún continúa hasta el día de hoy en las vidas de innumerables personas cuyas vidas fueron transformadas en el pasado por el Evangelio y que con el tiempo también fueron fundamentales para iniciar otras congregaciones y ministerios paraeclesiásticos, cuya influencia perdura hasta hoy. Por lo tanto, podemos concluir que incluso si tales iglesias locales experimentarán la muerte desde un punto de vista estructural y externo en algún momento, siempre “vivirán” en el sentido de que cumplieron una tarea muy específica en un momento particular que tiene efectos continuos incluso hoy. La mejor pregunta debería ser: “¿Cuán influyente ha sido esta congregación trans-generacionalmente hablando hasta hoy, demostrado por el número y los efectos de vidas transformadas, matrimonios sanados, familias restauradas, hijos y nietos piadosos, mejores instituciones sociales e incluso impacto en otras naciones? Esta no es una respuesta evasiva – ¿no es esta la forma que nuestro Señor piensa acerca de esto? El no cuenta los edificios demolidos, las estructuras corporativas terminadas, ó sitios web descontinuados de iglesias, ó cuentas bancarias cerradas o cosas similares para determinar cómo le fue realmente a una “iglesia”. Y, por supuesto, la respuesta final a esta pregunta es: “Solo sabremos en la eternidad”, solo sabremos al final de los tiempos el verdadero impacto de una iglesia local u otro ministerio.

Sin embargo, desde una perspectiva de menor duración (por ejemplo, a través de la vida de su fundador o grupo de liderazgo inicial), diríamos rotundamente que el ciclo descendente puede ser revertido por la mayoría de las congregaciones, en caso de que se encuentren lidiando con este asunto. Así que no, el declive no es inexorable, y una iglesia local puede y debe “reinventarse” más de una vez a lo largo de su ciclo de vida.

No ignore las realidades del ciclo de vida de la iglesia

Algunos de nuestras  iglesias clientes no están al tanto de esta investigación bien documentada con respecto a las etapas de la vida de la iglesia ó han optado por ignorar este cuerpo de trabajo por completo para su propio perjuicio. Este trabajo introspectivo de preguntar “¿Dónde estamos en esta gráfica?” puede no ser terriblemente crucial para llevar a cabo en las primeras etapas de una congregación en crecimiento, pero ciertamente es un ejercicio que debe hacerse regularmente una vez que una iglesia llega a la cima de la etapa “Salud Sostenible” del Ciclo de Vida.

No se puede exagerar la importancia de tener a alguien fuera del grupo que observe a la entidad para ofrecer una opinión neutral e imparcial de su verdadera salud. La mayoría de las iglesias en declive probablemente considerarán que están en “Modo Mantenimiento” cuando en realidad ya pueden haber cruzado la línea hacia la “Preservación”, por ejemplo. Y sería especialmente difícil para cualquier Junta de Ancianos admitir que están en “Soporte Vital” y tomar las decisiones dolorosas que pueden venir como resultado, sin algún consejo espiritual externo.

¿Dónde entramos nosotros?

Muchas, si no todas, estas transiciones de etapa de la iglesia involucran decisiones con respecto a los activos físicos. Una iglesia que experimenta un crecimiento de impulso de alto octanaje tendrá que considerar cuestiones relacionadas con los bienes raíces para evitar que su espacio físico se convierta en una restricción para el crecimiento si no actúa lo suficientemente rápido. Una congregación que ha alcanzado una salud sostenida y una masa crítica con ofrendas y contribuciones tendrá que considerar mejoras en el espacio para servir a la próxima generación que viene después. Y, lamentablemente, una congregación en Mantenimiento o Preservación probablemente también tendrá que tomar algunas decisiones dolorosas con respecto a sus bienes raíces.

En todos estos casos, un proyecto inmobiliario inoportuno o mal ejecutado puede poner en jaque las mejores intenciones y causar consecuencias imprevistas tanto en términos de proceso como de relaciones, lo que a su vez puede conducir a resultados todavía más perjudiciales. Una compra estratégica y bien implementada de activos físicos puede ser fundamental para permitir que la congregación llegue al siguiente nivel con éxito. Del mismo modo, un proyecto de disposición de activos bien pensado tendrá tremendos beneficios positivos para una congregación que se encuentra en la pendiente descendente de la curva del Ciclo de Vida de la Iglesia. En ese sentido, tenemos varios casos de clientes de iglesias que, habiendo pasado por la dolorosa decisión de vender sus bienes raíces (para la optimización del ministerio o una reubicación geográfica), han emergido del otro lado con una posición de flujo de caja más robusta, y con una visión renovada y más vigor espiritual, lo que lleva a un renacimiento de impacto para el Reino. Estas iglesias esencialmente han vencido a la Curva del Ciclo Descendente por lo menos por otra generación.

Líder de la iglesia: no puede darse el lujo de ignorar cómo sus bienes raíces pueden mejorar o paralizar el impacto de su Reino al navegar por cualquier transición ministerial que esté experimentando hoy. Permítanos ayudarlo a llevar a su congregación a un mejor lugar en la Tabla del Ciclo de Vida de la Iglesia.

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